LAGARES Y LAGARETAS RUPESTRES EN GALICIA
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Lagares y Lagaretas Rupestres en Galicia
2000 años en el olvido
¿Qué son los Lagares Rupestres?
Son las bases de prensas para el aplastado (pisado) de la uva u otro fruto (aceituna, manzana, zarzamora) excavadas en afloramientos de roca natural. En el caso de Galicia esta roca es el abundante y duro granito que ha permitido que se hayan conservado durante tanto tiempo, a pesar de la erosión de los agentes climáticos y del uso de las gentes.
¿Cómo son los de Galicia?
Los hay circulares, ovoides, y los más abundantes son de forma rectangulares. Están provistos de numerosos rebajes, canales, piscinas, etc. El más pequeño y aparentemente de uso más sencillo ocupa un área aproximada de 1,50 m2, y el más grande y sofisticado abarca una superficie que llega hasta los 40 m2. El mayor desnivel entre la zona de prensado y de recogida de líquidos es de 1 m. Todos están labrados en el duro granito.
¿Qué uso se les atribuye?
El más sobrio sería utilizado para estrujado directo de frutos y bayas (zarzamora y/o uvas), mediante pisado o con un rodillo, o bien podría ser empleado para la extracción de aceites o grasas vegetales o animales. La mayoría de ellos estarían destinados en un principio para la elaboración de vinos blancos y/o claretes (pudiera ser que también aceite). Algunos sufrieron adaptaciones posteriores para poder elaborar vinos tintos.
¿Cuántos hay?
Hasta la fecha hemos localizado 20 estructuras entre lagares y lagaretas. En Oímbra 5 (O Outeiro 2, As Maseiras 1, Oímbra 1, San Cibrao 1); en Monterrei 6 (Bidros 1, Valongo 2, A Borraquiña 1, Carreira Blanca 1, Palocas 1); en Ponteareas 1 (A Vigaira 1) en Ribadavia 2 (A Laxe de Novoa 2); Carballeda de Avia 2 (Santo Estevo de Novoa 2), en Allariz 2 (Armeá 2), en Verín 1 (San Antón 1) y en As Neves 1 (Taboexa 1). Tenemos constancia de 15 ó 20 más. Aunque es probable que el número total esté en torno al centenar.
¿De qué época son?
La mayoría no están inventariados y al no haber estudios de polen o de pepitas, es difícil su datación. Pero por sus estructuras y situación, los más primigenios están ubicados en un entorno con abundantes grabados rupestres de origen castrexo y vinculados seguramente a rituales, lo que podría situarlos en el final de la Edad del Bronce (IX – VIII a.n.e. ). Los otros, podrían pertenecer a la Edad del Hierro /Época Romana (II a.n.e. - II d.n.e.) basándome en los estudios arqueológicos de la adscripción tipológica de otros similares que se encuentran en la frontera de Portugal, y uno datado en el siglo X.
¿Dónde se ubican?
Todos los hasta ahora localizados se encuentran en zonas donde la altitud, orografía y clima son propicios para el cultivo de la vid. Muchos de ellos están situados en los lindes de viñas productivas en la actualidad. Al contrario de como ocurre en otras zonas como la Rioja (alejados de núcleos urbanos, aquí siempre se localizan en las inmediaciones de antiguas poblaciones castrexas o de villas romanas.
¿Qué representan?
Constituyen la prueba fehaciente de la tradición milenaria de la elaboración de vino en Galicia. Son, así mismo la “documentación” de las gentes que habitaron esos territorios. Ellos, su entorno y sus topónimos, nos hablan de cómo eran y vivían nuestros ancestros; seguramente estas arcaicas estructuras, eran focos organizadores del territorio y en torno a ellos surgirían nuevos núcleos urbanos. Son, por lo tanto, no sólo un patrimonio de primer orden por su antigüedad milenaria, si no también un referente de las actividades económicas, culturales y de ordenación geopolítica.
¿Qué valor tienen?
Además del intrínseco al patrimonio y a la reafirmación cultural, constituyen un atractivo reclamo turístico para los propios municipios. Y en lo concerniente a la vitivinicultura, en un mundo donde no hay diferencias sustanciales entre las bodegas, la historia es un valor diferenciador y es una parte esencial del enoturismo.
Las bodegas son prácticamente iguales en todo el mundo, pero pocas zonas vitivinícolas poseen un testimonio tan fiel de su tradición. Estos lagares, seguramente coetáneos de la originaria Torre de Hércules, de las Murallas de Lugo y con más de mil años de antigüedad que la Catedral de Santiago, no se merecen terminar como muros de contención o en este ignominioso olvido.
Con este estudio pretendemos divulgar este ancestral legado vitivinícola, así como poner su existencia en valor para el sector del vino; difundir “el sentir” que son patrimonio de todos los gallegos. Este trabajo ha sido posible gracias a la desinteresada colaboración de un numeroso grupo de entusiastas, al que nosotros hemos aportado nuestro conocimiento del mundo del vino. Ahora los estamentos vinculados deberán protegerlos, adecentarlos y fomentar su difusión; asimismo, deberán ser los historiadores, arqueólogos y responsables de otras ciencias antropológicas los que los estudien y daten.
Nuestro agradecimiento a:
Manolo Gago
Marisa Santiago
Mª del Carmen Pérez
Sonia Zarraquiños
César Llana
Bodegas Crego e Monaguillo
Eduardo Castro
Mª Teresa Devesa
Manuel Losada
Andrés Sampedro
Centro de Interpretación del Patrimonio Taboexa
C.R. D.O. Ribeiro
Luis Paadín & Alejandro López























